Y si no hay manera de solucionarlo.

No nos engañemos, la relación en las parejas, entre padres e hijos, entre personas, es complicada. Se ven envuelta por el mundo de las emociones, chocan esas emociones cuando se desbordan con dos caracteres diferentes. Siendo uno de ellos el más templado.
Afloran temas no resueltos en el pasado por falta de comunicación que les van a llevar a situaciones nada agradables y que muchas veces se les han ido de las manos.
Nos plantean ese problema y nos encontramos con que no somos capaces de ayudarles después de haberlo intentado todo, después de usar todas las herramientas de nuestra caja de técnicas y habilidades. Por todo ello, no pasa nada por derivar a otros profesionales si vemos que lo que necesitan es ayuda de otro tipo, para hacerles ver las cosas de otra manera y a mover sus posiciones y quizás luego vuelvan a mediación.
Seremos mejores profesionales si demostramos que en nuestros “vacíos” o nuestras dificultades somos capaces de derivar a otras personas.
No es mejor que sean los profesionales de cada materia los que hagan intervenciones y nosotros somos profesionales de la mediación, no del derecho ni de la psicología, luego hagamos mediación que es lo nuestro.
Que el egoísmo de no perder una edición no nos lleve a perjudicar a unas personas que vienen a nosotros muchas veces como últimos recursos. Les ayudaremos si les aconsejamos a que profesional deben acudir y si ese profesional es un mediador, seguro que han venido al mejor, que somos cada uno de nosotros.
Adelante, seamos valientes y reconozcamos nuestras debilidades, no somos Supermediadores de todo.
Gracias por leerme.
José Antonio Veiga

¿Buscas que las partes sean asertivas?

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Hoy toca un post diferente, de reflexión muy personal, donde cada uno lo aplicara como buenamente pueda. Una herramienta más a nuestra caja.

Como habilidad, estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad (o no asertividad). Suele definirse como un comportamiento en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.

Cabe mencionar que la asertividad es una conducta de las personas, un comportamiento. Es también una forma de expresión consciente, congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia.

La palabra asertivo, de aserto, proviene del latín assertus y quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa”; de ahí puede deducirse que una persona asertiva es aquella que afirma con certeza. La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos.

Andrew Salter definió la asertividad como un rasgo de personalidad y pensó que algunas personas la poseían y otras no, exactamente igual que ocurre con la tacañería y la extroversión. La definieron como “la expresión de los derechos y sentimientos personales”, y hallaron que casi todo el mundo podía ser asertivo en algunas situaciones y absolutamente ineficaz en otras.

Por lo tanto la conducta asertiva se puede entrenar y de esta manera aumentar el número de situaciones en las que vamos a tener una respuesta asertiva y disminuir al máximo las respuestas que nos provoquen decaimiento u hostilidad.

Consigue sus objetivos sin dañar a los demás. Se respetan a ellos mismos pero también a los que los rodean. Actúan y dicen lo que piensan, en el momento y lugar adecuados, con franqueza y sinceridad. Tienen autenticidad en los actos que realizan, están seguros de sus creencias y tienen la capacidad de decidir.

Hay tres estilos básicos en la conducta interpersonal:

Estilo pasivo: Son personas que no defienden sus intereses, no expresan sus sentimientos verdaderos, creen que los demás tienen más derechos que ellos mismo, no expresan desacuerdos.

Este estilo tiene como ventaja que no suele recibir rechazo directo por parte de los demás. Pero tiene la desventaja de que los demás se van a aprovechar. Las personas que se comportan de manera pasiva presentan sentimientos de indefensión, resentimiento e irritación.

Estilo agresivo: No tienen en cuenta los sentimientos de los demás. Acusan, pelean, amenazan, agreden, insultan. Presentan la ventaja de que nadie les pisa y la desventaja de que nadie les quiere a su lado.

Estilo asertivo: Consiguen sus objetivos sin dañar a los demás. Se respetan a ellos mismos pero también a los que les rodean. Actúan y dicen lo que piensan, en el momento y lugar adecuados, con franqueza y sinceridad. Tienen autenticidad en los actos que realizan, están seguros de sus creencias y tienen la capacidad de decidir.

En las sesiones de mediación intentamos que las partes sean asertivas, buscamos con preguntas que esta conducta se de en las partes. Que se muestren como son, que afirmen con certeza. Que exista equilibrio entre las partes. Que se expresen con sentimiento, con realidad y la asuman, que manifiesten sus necesidades e intereses, porque las posiciones son muy fáciles de sacar en una mediación, no tanto los intereses reales o las necesidades verdaderas.

Debemos ser conscientes de que cada uno de las personas implicadas tendrá “su versión oficial de los hechos”, que ha sido construida a través de su subjetividad, sus valores y sus percepciones. Otro elemento crucial a la hora de mediar en un conflicto es determinar el momento en el que se debe intervenir. Para ello, debe estar siempre alerta y prestar atención a pequeños detalles que puedan ver alterado el clima. Si, dejamos que el conflicto, vaya en aumento y no intervenimos, al tratar de mediar veremos como las partes se van a mostrar mucho más irracionales y probablemente, no obtengamos un buen resultado

¿Buscamos que sean asertivos? O nos centramos en otras habilidades: escucha activa, proactividad, empatía, comunicación eficaz… ¿Cuál crees que es más efectiva normalmente en un proceso de mediación familiar?.

Gracias por vuestro tiempo

José Antonio Veiga

 

En mediación no vale ser solo racional. ¿Eres creativo?

Cuando intentas plasmar en un post, ideas, pensamientos o creencias, lo hacemos desde nuestra experiencia, no desde los manuales ni sentar cátedras, para ese cometido ya hay otro tipo de mediadores que hay que agradecer que lean los post, pero que deben entender que la parte científica es para ellos, la parte real es de los mediadores de a pie…
Hoy me gustaría escribir desde mi experiencia de lo que un mediador deber ser : creativo o racional.
Ser racional es segun acepción del diccionario: dotado de razón. En mediación el mediador no tiene que estar dotado de razón, porque lo importante no es mi “ser racional” sino que las partes sean racionales, es su razón. El mediador puede ser creativo, y ayudar a las partes a buscar esa razón de maneras diferentes, porque de la manera tradicional ya ven que no han llegado a nada.
No quiero decir que no apliquemos la razón, sino que no sea la nuestra sino la suya a la que tienen que llegar. Por eso, y es mi modesta opinión, una característica fundamental del mediador es ser creativo en sus preguntas, en la gestión de emociones, en controlar el proceso, ayudar a que las partes vean las famosas posiciones y sepan identificar los intereses, pero lo reales, no los que les han indicado sus “asesores legales”, que por desgracia envían a sus “clientes” a mediación a identificar en otro ambiente lo que la otra parte desea, lo que va a pedir y luego lo “usaran” en otros foros, rompiendo la confidencialidad del proceso, digan lo que digan y lo encubran como ellos deseen, la realidad es que usan lo dicho en mediación para ganar posiciones en sala.
Para ofrecerles lo que dice la Ley, lo racional, ya saben que existe los juzgados. Acuden a nosotros buscando muchas veces una ultima tabla de salvación antes de dar el paso de acudir a sala judicial, y porque allí tienen claro que no van a ser ellos quienes decidan su futuro, ellos aportarán pruebas, y será una tercera persona quien decida por ellos, les guste o no.
¿Las partes cuando termina una mediación, se sienten ganadoras las dos? Si la respuesta es si, bien trabajo. Si es la contraria, donde hemos fallado en el proceso.
¿Por qué les preguntamos a las partes si se sienten ganadoras? ¿Las preguntamos como se sienten? O nos asústalo que puedan responder, porque nos sentimos tan orgullosos de “nuestro” acuerdo.
Los manuales, de grandes profesionales teóricos, nos les conocemos a la perfección y usamos sus frases tan bien redactadas, que hasta nos las creemos y las hacemos nuestras, pero la realidad ¿cuál es?.
Cuando generen opciones las partes, insistíamos en alternativas que se salgan de lo racional, que sean creativas, que sean sus alternativas, y de nuestra caja de herramientas saquemos las mejores, las que mas resultado nos han dado y adelante… Y a lo mejor mi carácter mediador es racional, eso no quiere decir que sea un mal mediador, solo quiero reflexionar que ese carácter cierra otras opciones tan racionales aunque diferentes.