¿Qué versión de Caperucita te crees tú?

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Os invito a leer el famoso cuento de Caperucita desde la versión del Lobo, porque desde pequeños nos has contado el cuento desde el punto de vista de Caperucita Roja, pero nadie se ha preocupado de conocer la versión del lobo, porque todos suponíamos, y sin dudarlo, que la versión de la niña era la correcta, y el “malvado” lobo era el malo.

Tan solo con poner en Google “Caperucita en versión del lobo” salen nada más que 448000 y si pones “cuento Caperucita” salen 640000, ya empezamos con diferencias…

Hoy deseo reflexionar sobre las diferentes versiones que recibimos los mediadores en nuestros despachos, cuando las partes te cuentan algo que les ha ocurrido, los dos “defienden” su versión como la correcta, y tu escuchas ambas creyéndote las dos, porque no sabes cual es la correcta, ni tienes porque saberlo y mucho menos juzgarlas. Son como dos películas totalmente diferentes, y eso debe hacernos caer en la cuenta que el conflicto tiene dos caras, como una moneda, y ninguna es más válida que la otra porque en ellas van sensaciones, emociones y necesidades de las personas que nos las están contando.

No nos posicionemos en ninguna de las dos, por muy creíbles que nos parezcan, nos pueden estar contando la correcta o la imaginaria, por defender sus intereses y van haciendo el camino a su objetivo final. Nosotros simplemente gestionemos su comunicación y si vemos algo que es totalmente contradictorio digámoslo, no olvidemos que somos parte del proceso de mediación, luego si faltan al principio de buena fe, se lo hacemos ver y que lo aclaren, pero nunca “juzgándoles” ni haciéndoles culpables de la”mentira que me acabas de colocar”, seamos suaves, pero firmes. Haciéndoles ver que hemos entendido una contradicción en las versiones, con ello les estamos indicando que estamos atentos en la mediación.

Y nunca bajemos la guardia porque ellos traen cartas ocultas que sacaran en cualquier instante, se mandaran indirectas o muy directas y no sabremos por qué, pues digámosles que lo aclaren..”he percibido que en el ambiente os estáis mandando mensajes indirectos, seria posible decirlo claramente para que lo interpretamos bien y no queden dudas en el ambiente…”

No nos dejemos influir por versiones “muy creíbles”, por ojos llorosos, por tonos suaves o fuertes, por gestos,… que cada parte “represente” el papel en su vida… En mi última mediación una de las partes se levantó nada más empezar la sesión con estas palabras” esto no sirve para nada, hemos empezado mal y deseo terminar la mediación, partir de cero y acudir a un abogado…”, la otra parte no sabía “donde meterse” porque acabábamos de empezar la sesión donde hasta esa fecha todo iba sobre ruedas, y cuando se va la primera parte, la otra me mira y dice “ya lo sabía yo, me lo dijo ayer que se iba a levantar y se iba a marchar, porque tiene alguien que le hace cambiar de opinión cuando sale de las sesiones…”, yo estaba convencido que no iba a volver a mediación porque “venia totalmente asesorado…” y ya sabia lo que la otra parte quería, cuales eran sus necesidades, intereses y como no la posición… Pues esa noche recibo un mensaje pidiendo perdón por su actitud y rogándome no cerrara la mediación y quería seguir en el proceso porque era el único que le podía ayudar,…. Me equivoque (y no me importa reconocerlo), y seguiremos en mediación, pero yo ya me había hecho “su película en mi mente”, y su final y el mío no coincidían, su versión del cuento de Caperucita y la mía eran diferentes.

SI mi experiencia os puede servir adelante, “no juzguemos ni seamos directores de ninguna película que no sea la nuestra propia”. En la de los demás somos meros acompañantes.

Gracias.

José Antonio