¿Qué gafas usas en mediación?

gafas positivas

¿Cómo es posible que ante el mismo problema unos lo vean positivo y otros negativo?

Porque cambiando el foco desde donde miremos el conflicto, eso es lo que vamos a encontrar. ¿Qué visión nos va ayudar más?. Nuestras expectativas cambian la visión. Crece autoestima, confianza, … Actuaremos diferente desde unas gafas que desde las otras.

Cuidado con las “gafas” que nos ponemos para juzgar. Nos ponemos las positivas y las constructivistas o las negativas o destructivistas.

Me da igual como me vaya a mirar la pareja, … yo debo cooperar con ellos, no voy a esperar a que ellos colaboren conmigo. Mirada positiva, ver cualidades, no ver con las gafas negativas.

Regla nº1. No juzgar. No condicionar la forma de actuar con la respuesta dada en mediación.

Me interesa que la pareja coopere conmigo, no en contra. Necesito que cooperen para sacar mi caja de herramientas y poderles ayudar.

Debemos centrarnos en los recursos de las personas. Y creer firmemente que todas las personas tienen recursos.

Ver siempre la botella medio llena en vez de medio vacía, por muy duro que sea el conflicto este enquistado. Hacérselo ver a ellos.

Punto de vista constructivista. La realidad no existe, la construimos. Trabajamos con la realidad de segundo orden: como yo interpreto lo que me ha ocurrido es de segundo orden, y eso hace que cada persona sea única. Primer orden es lo que ha ocurrido, que ya no podemos cambiarlo.

El mismo hecho visto por dos personas diferentes da interpretaciones diferentes. Podemos caer en el relativismo de que todo vale, y para no caer en ello debemos valorar si para la persona es un problema o no.

Imagina que una parte de la pareja hace las cosas de una manera diferente a la indicada. No hay una única manera de hacer las cosas, solo depende si es útil o no.

Una cosa son los conflictos con los que nos encontramos y otra es con los que trabajamos.

Ayudemos a construir realidades diferentes según donde miren o necesiten mirar. Nos interesa hacerlo desde el lado positivo. Ten las gafas negativas pero usa siempre las positivas.

En un próximo post os escribiré sobre una técnica que aprendí y que me viene muy bien en mediación: mano de las quejas y manos de los pedidos/deseos.

Muchas gracias.

José Antonio Veiga

Papá: ¿por qué eres mediador?

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Me ha venido a la mente la famosa frase de una campaña publicitaria colchonera: “Papá. ¿por qué somos del Atleti?,” Y con el síndrome de la mediación que me ha picado rápidamente he cambiado la pregunta que me hizo mi hija: “Papá, ¿por qué eres mediador?”

Me parecía que a los seguidores de este blog, la respuesta no les interesaría demasiado e incluso podría parecerles una frivolidad por mi parte.

Pero he pensado que esto de la mediación es uno de los grandes fenómenos sociales de nuestro tiempo, un fenómeno que está de moda , que no mueve pasiones ni dinero pero altera la vida de las personas que entran a conocer de qué va esto. Personas de cualquier ámbito personal y profesional.

¿Por qué me había de avergonzar yo de escribir de mediación? siendo, como soy y me siento mediador ¡y desde hace tiempo!, cuando todavía casi no había leyes autonómicas y mucho menos nacionales. Era una verdadera filosofía de vida. Era algo que vivías día a día en tu entorno social, más que en el despacho, cuando aún no se había convertido en una moda, cuando aún no había tantos “intrusos” que han visto en la mediación una posibilidad de negocio, que ilusos….  Como puedes elegir una “profesión ” donde todo es negativo, todo lo que te llega son conflictos, problemas, sentimientos rotos, corazones destrozados… Con este “defecto” vivo y siento decir que ya no tiene remedio.

Mi “afición”, más bien serena, se mantiene inalterable, se va puliendo poco a poco, va mejorando. Si me apuran, ha ido a más con los años. Todo empezó un día donde llegué a casa de una charla donde habían hablado de mediación y me senté y pensé, ¿Qué bien suena es, podría yo aportar algo?. Y la respuesta en mi cabeza fue: “No tienes bastante con tus alumnos, no te dan ya bastantes conflictos, que te llevas a casa que quieres más…”, pero ese día me había picado el síndrome de la mediación y ya no me ha dejado… Ni quiero que me abandone.

Cuantas veces delante de mi espejo he mirado y a la persona que sale en él, le he realizado esa misma pregunta y su respuesta siempre es la misma: “Lucha por tus sueños y quita todas las piedras del camino, hazte mediador”.

Y eso hago, luchar por mis sueños de mediador, no sé si tengo todas las cualidades para ser mediador, pero luchare por ellas. Porque debo responder a mi hija: “Soy mediador, porque quiero enseñarte a resolver los conflictos que la vida te ponga por delante”.

Perdón por un post personal, pero quería compartirlo con vosotros.

GRACIAS.

José A. Veiga