Papá: ¿por qué eres mediador?

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Me ha venido a la mente la famosa frase de una campaña publicitaria colchonera: “Papá. ¿por qué somos del Atleti?,” Y con el síndrome de la mediación que me ha picado rápidamente he cambiado la pregunta que me hizo mi hija: “Papá, ¿por qué eres mediador?”

Me parecía que a los seguidores de este blog, la respuesta no les interesaría demasiado e incluso podría parecerles una frivolidad por mi parte.

Pero he pensado que esto de la mediación es uno de los grandes fenómenos sociales de nuestro tiempo, un fenómeno que está de moda , que no mueve pasiones ni dinero pero altera la vida de las personas que entran a conocer de qué va esto. Personas de cualquier ámbito personal y profesional.

¿Por qué me había de avergonzar yo de escribir de mediación? siendo, como soy y me siento mediador ¡y desde hace tiempo!, cuando todavía casi no había leyes autonómicas y mucho menos nacionales. Era una verdadera filosofía de vida. Era algo que vivías día a día en tu entorno social, más que en el despacho, cuando aún no se había convertido en una moda, cuando aún no había tantos “intrusos” que han visto en la mediación una posibilidad de negocio, que ilusos….  Como puedes elegir una “profesión ” donde todo es negativo, todo lo que te llega son conflictos, problemas, sentimientos rotos, corazones destrozados… Con este “defecto” vivo y siento decir que ya no tiene remedio.

Mi “afición”, más bien serena, se mantiene inalterable, se va puliendo poco a poco, va mejorando. Si me apuran, ha ido a más con los años. Todo empezó un día donde llegué a casa de una charla donde habían hablado de mediación y me senté y pensé, ¿Qué bien suena es, podría yo aportar algo?. Y la respuesta en mi cabeza fue: “No tienes bastante con tus alumnos, no te dan ya bastantes conflictos, que te llevas a casa que quieres más…”, pero ese día me había picado el síndrome de la mediación y ya no me ha dejado… Ni quiero que me abandone.

Cuantas veces delante de mi espejo he mirado y a la persona que sale en él, le he realizado esa misma pregunta y su respuesta siempre es la misma: “Lucha por tus sueños y quita todas las piedras del camino, hazte mediador”.

Y eso hago, luchar por mis sueños de mediador, no sé si tengo todas las cualidades para ser mediador, pero luchare por ellas. Porque debo responder a mi hija: “Soy mediador, porque quiero enseñarte a resolver los conflictos que la vida te ponga por delante”.

Perdón por un post personal, pero quería compartirlo con vosotros.

GRACIAS.

José A. Veiga 

Aprender del fracaso.

Businessman totally desperate

¿Quién no ha sentido que fracasaba en una mediación? La sensación del fracaso es personal e intransferible, y varía en el tiempo. Lo más dramático para algunos mediadores puede ser considerado liberación para otros. Lo que hoy es fracaso, mañana nos puede alegrar una sesión de mediación. Debemos pensar que las piedras del camino de la mediación no son obstáculos sino apoyos para avanzar.

Asumir un error engrandece porque nos lleva a analizar nuestras debilidades. ¿O tú no las tienes?. Si fracasar en no conseguir la meta que nos hemos planteado, en algún momento hemos fracasado. Pero, esa meta, ¿era la adecuada para esa mediación?.

Si somos buenos gestores de nuestras emociones, nos ayudará también a superar el fracaso. Es crucial saber esperar o saber confiar hasta el momento final, siempre que mantengamos unas actitud proactiva. No tenemos que sentir la tiranía del tiempo cuando sentimos que vamos avanzando.

Y si al final nos sentimos fracasados, te relato cinco paso que yo uso cuando me siento así.

1.Superar el miedo, la ansiedad y la angustia. Trabajar el control de las emociones que nos inmovilizan y perjudican.

2. Reforzar constantemente los pequeños avances que vaya teniendo. Por pequeños que sean debemos felicitarnos por ello.

3.Desarrollar y facilitar habilidades de comunicación con los demás. Cuéntaselo a un compañero. Puede que la perspectiva sea diferente.

4. Fortalece tu seguridad y eleva tu autoestima. Podemos tener debilidades, pero no por ello sentirnos inseguros ni pensar que en ese momento valemos menos.

5. Toma decisiones solo cuando se hayan cumplido lo anterior. Nunca antes. Recuperémonos emocionalmente y sintámonos bien con nosotros mismo.

Quien no se arriesga difícilmente triunfará.

Un saludo

José antonio Veiga