¿Quiero ganar un juicio o resolver el problema? Cuando surge un conflicto importante en la vida —una herencia complicada, un divorcio, un problema con un vecino o una reclamación económica— muchas personas reaccionan con una idea inmediata: “tendré que ir a juicio”. Sin embargo, pocas veces se detienen a plantearse una pregunta más profunda y decisiva: