Vivimos en una sociedad donde los conflictos forman parte de la vida cotidiana. Surgen en la familia, en el trabajo, entre vecinos, en comunidades, en empresas o en relaciones personales. Ante ellos, el sistema jurídico ofrece herramientas, procedimientos y sentencias. Sin embargo, existe una realidad profunda que a menudo queda fuera de los códigos y tribunales: Las personas no buscan solo justicia. Buscan paz.