Las preguntas en el proceso de mediación

“¿Y esa pregunta es la correcta?.” Cuantas veces en el proceso de mediación hemos experimentado esa duda porque tenemos “miedo” a que no sea la adecuada, porque nos han formado para que tengamos cuidado con lo que preguntamos, que no podemos aconsejar, que las partes no se deben sentir interrogadas, que esa pregunta no es la correcta, que tenga cuidado si con esa cuestión estoy desequilibrando a las partes,…

Y yo siempre me hago esta reflexión : “lo que voy a preguntar ayudara en el proceso a las partes o es simple “cotilleo”. Esa pregunta que estoy pensando hacer: “me han dado las partes opción en algún momento para hacerla o es de mi cosecha propia,…” Y todo esto en la famosa fase del “cuéntame”, porque en la de generar opciones cuántas veces nos hemos quedado con las ganas de decir “nuestra” opción o aquella que ” en un caso similar al vuestro…”, y cuantas veces han terminado en “mi opción” sin yo darme cuenta, que puede coincidir o no con las suyas.

Claro que las preguntas son fundamentales en el proceso de mediación, pero no deben bloquearnos y no dejarnos avanzar, no pueden ser piedras en el camino que cada. Si que tenga que hacer una repase mentalmente el manual del curso de formación sobre las preguntas y anote cuantas abiertas, cerradas, circulares, lineales, he hecho.

Saquemos de nuestra caja de herramientas las preguntas que vayan surgiendo en el proceso, sean del tipo que sean las preguntas siempre que su respuesta sea positiva y necesarias para el proceso de mediación, sino “¿para qué has preguntado eso?”.

En el proceso de mediación debemos sentirnos tranquilos, relajados, no evaluados, “disfrutando de lo que hacemos”, nunca tensos, metidos en un traje de mediador que nos puede quedar pequeño o grande y nos haga sentir mal.

Mediar no es fácil, y como ya hemos reflexionado otras veces, no todo el mundo puede ser mediador, pero no por ello vamos a terminar el proceso en tal estado de nervios que parece que hemos absorbido por ósmosis el conflicto y ahora somos nosotros quienes tenemos ese problema.
La formulación de preguntas es la técnica básica del mediador; a partir de ellas, es posible acceder a la forma en que las partes tienen organizada su experiencia en torno a la situación del conflicto (cuál es su versión del conflicto) y asimismo constituyen el vehículo que hará posible la construcción del acuerdo. Además, es la única forma de conocer las posiciones, intereses y necesidades reales de las partes.

Los mediadores debemos aprender a determinar las circunstancias que rodean el conflicto, con el propósito de utilizar los diferentes tipos de preguntas en el momento oportuno.

Cada estilo de pregunta tiene un efecto diferente que puede ser o no congruente con la intención que buscamos. Todas son importantes y cada cual es útil según la necesidad. De allí que existen diferentes tipos de preguntas según el contexto del conflicto, la intención y la necesidad del mediador.

Pero tan importante como hacer la pregunta adecuada es autoevaluarnos al final de cada sesión de mediación y saber que aciertos y errores he tenido reconocer los mismo y ponernos planes de mejora, porque siempre debemos mejorar en cada sesión de mediación, o no?

Usemos perfectamente nuestra herramienta principal: EL PODER DE LA PALABRA.

Gracias por existir.