Elige palabras positivas.

El lenguaje trabaja la percepción del mundo y marca con su matiz emocional el tiempo de acercamiento entre las personas. Y si este es positivo, logra mejorar todos los aspectos de la vida.

¿Cómo te cambia radicalmente las palabras que eliges?. Si en las sesiones de mediación usarán vocablos más positivos (que ya sé que vienen en conflicto) mejor les iría en su comunicación.

¿Cómo influye el lenguaje? La psicología positiva es una disciplina que tiene como finalidad el estudio del bienestar humano. “Los sentimientos positivos no solo cambian a la persona, sino que además se contagian”, palabras del profesor Martin Seligman. Por tanto, las palabras positivas influyen en el estado emocional y físico, nos inducen a que emprendamos proyectos de futuro a que veamos las dificultades con las gafas positivas.

Cuando somos conscientes de nuestro lenguaje, estamos construyendo recursos personales que son duraderos en el tiempo y nos permiten vivir mejor física y mentalmente.

En mediación vienen con un lenguaje agresivo y negativo de todo lo que les ha llevado a esa sala, pero en un momento de las sesiones de repente todo cambia a lenguaje de futuro, palabras positivas para luchar por hacer un futuro de sus vidas con horizonte positivo. Ese es el momento donde ellos se dan cuenta de que son capaces de construir su acuerdo y poner los cimientos de una nueva vida, cada uno la suya. ero para llegar a ese momento deben pasar por sacar todas las palabras negativas que tienen guardadas.

Daniel Goleman, experto en inteligencia emocional, propone que debe aparecer la necesidad de trabajar el lenguaje positivo. Controlar las palabras aporta claridad en el proceso personal, un mayor grado de compromiso y una mayor sensación de reconocimiento y recompensa. Para ellos el profesor Goleman marca cuatro objetivos que debemos cumplir:

  • Conocerse a uno mismo: identificar nuestras propias emociones.
  • Autocontrol: controlar nuestras emociones y las palabras que usamos.
  • Conciencia social: nuestras palabras afectan a los demás.
  • Control de las relaciones: utilizamos las palabras para comunicas emociones y sentimientos.

El lenguaje permite gestionar la propia inteligencia, tanto la lingüística como la emocional. Con lenguaje positivo nuestro cerebro está más concentrado, más atento, responde más rápidamente y son respuestas más precisas y mejores. Pero si usamos palabras negativas, nos va a llevar a que los malos hechos duren más en nuestra mente, se bloquean nuestros pensamientos y las acciones nos hacen ser menos creativos.

Elige: POSITIVIDAD & NEGATIVIDAD. Y encuentra en que momento de las mediaciones han cambiado las gafas negativas por las positivas.

Llévales a que usen palabras positivas y todo avanzará, que no vivan únicamente de lo negativo de su conflicto, necesitan sacarlo pero no quedarse en ello, anclarse en el pasado no les ayudará, luchar por un futuro les enriquecerá.

Gracias por tu tiempo.

José A. Veiga

 

¿Qué gafas usas en mediación?

gafas positivas

¿Cómo es posible que ante el mismo problema unos lo vean positivo y otros negativo?

Porque cambiando el foco desde donde miremos el conflicto, eso es lo que vamos a encontrar. ¿Qué visión nos va ayudar más?. Nuestras expectativas cambian la visión. Crece autoestima, confianza, … Actuaremos diferente desde unas gafas que desde las otras.

Cuidado con las “gafas” que nos ponemos para juzgar. Nos ponemos las positivas y las constructivistas o las negativas o destructivistas.

Me da igual como me vaya a mirar la pareja, … yo debo cooperar con ellos, no voy a esperar a que ellos colaboren conmigo. Mirada positiva, ver cualidades, no ver con las gafas negativas.

Regla nº1. No juzgar. No condicionar la forma de actuar con la respuesta dada en mediación.

Me interesa que la pareja coopere conmigo, no en contra. Necesito que cooperen para sacar mi caja de herramientas y poderles ayudar.

Debemos centrarnos en los recursos de las personas. Y creer firmemente que todas las personas tienen recursos.

Ver siempre la botella medio llena en vez de medio vacía, por muy duro que sea el conflicto este enquistado. Hacérselo ver a ellos.

Punto de vista constructivista. La realidad no existe, la construimos. Trabajamos con la realidad de segundo orden: como yo interpreto lo que me ha ocurrido es de segundo orden, y eso hace que cada persona sea única. Primer orden es lo que ha ocurrido, que ya no podemos cambiarlo.

El mismo hecho visto por dos personas diferentes da interpretaciones diferentes. Podemos caer en el relativismo de que todo vale, y para no caer en ello debemos valorar si para la persona es un problema o no.

Imagina que una parte de la pareja hace las cosas de una manera diferente a la indicada. No hay una única manera de hacer las cosas, solo depende si es útil o no.

Una cosa son los conflictos con los que nos encontramos y otra es con los que trabajamos.

Ayudemos a construir realidades diferentes según donde miren o necesiten mirar. Nos interesa hacerlo desde el lado positivo. Ten las gafas negativas pero usa siempre las positivas.

En un próximo post os escribiré sobre una técnica que aprendí y que me viene muy bien en mediación: mano de las quejas y manos de los pedidos/deseos.

Muchas gracias.

José Antonio Veiga

Papá: ¿por qué eres mediador?

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Me ha venido a la mente la famosa frase de una campaña publicitaria colchonera: “Papá. ¿por qué somos del Atleti?,” Y con el síndrome de la mediación que me ha picado rápidamente he cambiado la pregunta que me hizo mi hija: “Papá, ¿por qué eres mediador?”

Me parecía que a los seguidores de este blog, la respuesta no les interesaría demasiado e incluso podría parecerles una frivolidad por mi parte.

Pero he pensado que esto de la mediación es uno de los grandes fenómenos sociales de nuestro tiempo, un fenómeno que está de moda , que no mueve pasiones ni dinero pero altera la vida de las personas que entran a conocer de qué va esto. Personas de cualquier ámbito personal y profesional.

¿Por qué me había de avergonzar yo de escribir de mediación? siendo, como soy y me siento mediador ¡y desde hace tiempo!, cuando todavía casi no había leyes autonómicas y mucho menos nacionales. Era una verdadera filosofía de vida. Era algo que vivías día a día en tu entorno social, más que en el despacho, cuando aún no se había convertido en una moda, cuando aún no había tantos “intrusos” que han visto en la mediación una posibilidad de negocio, que ilusos….  Como puedes elegir una “profesión ” donde todo es negativo, todo lo que te llega son conflictos, problemas, sentimientos rotos, corazones destrozados… Con este “defecto” vivo y siento decir que ya no tiene remedio.

Mi “afición”, más bien serena, se mantiene inalterable, se va puliendo poco a poco, va mejorando. Si me apuran, ha ido a más con los años. Todo empezó un día donde llegué a casa de una charla donde habían hablado de mediación y me senté y pensé, ¿Qué bien suena es, podría yo aportar algo?. Y la respuesta en mi cabeza fue: “No tienes bastante con tus alumnos, no te dan ya bastantes conflictos, que te llevas a casa que quieres más…”, pero ese día me había picado el síndrome de la mediación y ya no me ha dejado… Ni quiero que me abandone.

Cuantas veces delante de mi espejo he mirado y a la persona que sale en él, le he realizado esa misma pregunta y su respuesta siempre es la misma: “Lucha por tus sueños y quita todas las piedras del camino, hazte mediador”.

Y eso hago, luchar por mis sueños de mediador, no sé si tengo todas las cualidades para ser mediador, pero luchare por ellas. Porque debo responder a mi hija: “Soy mediador, porque quiero enseñarte a resolver los conflictos que la vida te ponga por delante”.

Perdón por un post personal, pero quería compartirlo con vosotros.

GRACIAS.

José A. Veiga 

Aprender del fracaso.

Businessman totally desperate

¿Quién no ha sentido que fracasaba en una mediación? La sensación del fracaso es personal e intransferible, y varía en el tiempo. Lo más dramático para algunos mediadores puede ser considerado liberación para otros. Lo que hoy es fracaso, mañana nos puede alegrar una sesión de mediación. Debemos pensar que las piedras del camino de la mediación no son obstáculos sino apoyos para avanzar.

Asumir un error engrandece porque nos lleva a analizar nuestras debilidades. ¿O tú no las tienes?. Si fracasar en no conseguir la meta que nos hemos planteado, en algún momento hemos fracasado. Pero, esa meta, ¿era la adecuada para esa mediación?.

Si somos buenos gestores de nuestras emociones, nos ayudará también a superar el fracaso. Es crucial saber esperar o saber confiar hasta el momento final, siempre que mantengamos unas actitud proactiva. No tenemos que sentir la tiranía del tiempo cuando sentimos que vamos avanzando.

Y si al final nos sentimos fracasados, te relato cinco paso que yo uso cuando me siento así.

1.Superar el miedo, la ansiedad y la angustia. Trabajar el control de las emociones que nos inmovilizan y perjudican.

2. Reforzar constantemente los pequeños avances que vaya teniendo. Por pequeños que sean debemos felicitarnos por ello.

3.Desarrollar y facilitar habilidades de comunicación con los demás. Cuéntaselo a un compañero. Puede que la perspectiva sea diferente.

4. Fortalece tu seguridad y eleva tu autoestima. Podemos tener debilidades, pero no por ello sentirnos inseguros ni pensar que en ese momento valemos menos.

5. Toma decisiones solo cuando se hayan cumplido lo anterior. Nunca antes. Recuperémonos emocionalmente y sintámonos bien con nosotros mismo.

Quien no se arriesga difícilmente triunfará.

Un saludo

José antonio Veiga

 

¿Eres coherente contigo mismo?

coherencia 2

¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de haber sido completamente integro? Liberados de nuestros conflictos internos e impermeables a las presiones externas que recibimos, todos podemos actuar según nuestra escala de valores. Eso no significa que dejemos de escuchar a los que nos rodean, sino que deberíamos ser más honestos con nosotros mismos.

El conocimiento de uno mismo es la piedra angular de nuestra armonía interior.

¿Cuándo nos sentimos de acuerdo con nosotros mismos? De pronto decimos o hacemos algo que puede ir en contra de la opinión general o de lo que los demás esperan de nosotros. Sin embargo expresarlo nos llena de satisfacción porque sabemos que es lo correcto. Nos hace sentir coherentes con nosotros mismos.

El desarrollo del criterio propio forma parte de la evolución del individuo. La observación y el juicio conducen a la independencia del pensamiento que guía nuestra conducta. Actuemos con libertad sin que nos pese prejuicios, temores u otros condicionantes es la actitud de unas personas coherentes y seguras. Atrevernos a decir NO cuando lo creamos conveniente, desprendernos de los anhelos y la expectativas que hace nuestro entorno sobre nosotros y no estar sometidos a las normas colectivas, sociales y culturales. Pero eso es la teoría… tenemos el peso de la educación recibida, los valores que nos han trasmitido.

La valentía de ser nosotros mismos. Somos lo que pensamos. La vida es evolución, pero no con respecto al otro, sino respecto a nosotros mismos. Una de las grandes barreras que se nos presenta para subirnos al tren de la felicidad pasa por una de las estaciones de nuestra vida que es la envidia. ¿Quién no vive pendiente del logro ajeno?.

La comparación  más sabia es en relación a nosotros mismos, la verdadera nobleza es ser mejor de lo que éramos. ¿Cómo andamos de autoestima?.

Tengamos una vida con principios. Seamos honestos con nosotros mismos en cualquier ámbito, sin dejarse vencer por el miedo a decepcionar a los que nos rodean.

Podemos engañar a todo el mundo pero que triste es engañar al que vemos cuando nos miramos al espejo. Seamos valientes y superemos el miedo al fracaso.

Y para finalizar esta pequeña reflexión no olvidéis que la coherencia personal implica saber reconocer los errores y sobre todo ser capaces de cambiar.

GRACIAS.

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