Mediación solo familiar, vecinal y sanitaria.

interrogantes

Este es de esos post que sabes que no deberías escribir, pero que algo dentro te dice que lo hagas.

Cuando nos dijeron que iban a sacar una Ley nacional de mediación en asuntos civiles y mercantiles, lo primero que pensé y expuse es que en el terreno mercantil nos íbamos a meter en el campo de la negociación. Y que por favor quitáramos la palabra mediación y pusiéramos especialistas en resolver conflictos del tipo que sea y por los métodos alternativos que fueran.

Al poner la palabra mediación estamos excluyendo a todas las demás modalidades de resolución de conflictos: negociación, arbitraje, conciliación… Nos encorsetamos en un traje de mediador, con unas características y no podemos ni debemos cambiar, porque sino ya no estamos mediando y nos publicitamos como mediadores.

En los campos en los que se puede, y he aplicado la mediación, excluyendo el ámbito escolar, donde creo que es fundamental meterlo en los currículos de las materias y en los planes de acción tutorial transversalmente y verticalmente, únicamente veo futuro en la mediación en los temas familiares, y con mucha diferencia de los vecinales y sanitarios. En el resto la mediación no va a tener sus frutos, hipotecario, mercantil, concursal, intercultural… Cada uno por unas causas diferentes, pero debemos sectorizar la mediación y ser especialista en los campos donde los conflictos sean psicosociales y no jurídicos, donde Don Dinero no sea el que dirija y controle el proceso de mediación.

En el campo familiar le veamos por donde le queramos mirar la mediación es aplicable en todos sus conflictos. Me da igual parejas, que hermanos, que herencias, que relaciones padres hijos, que abuelos, que modificación de medidas… Bienvenida sea la mediación a la familia. Además no olvidemos y pensemos un poco, no mucho, que las Comunidades autonómicas solo regularon la mediación familiar. ¿Por algo sería?. Y que no vengan los juristas ahora a dar razones de las suyas.

En el campo vecinal, es fundamental con la ley nacional, que nunca debió meter en la parte civil la familia que ya estaba regulada por las comunidades, pero… como dicen en mi pueblo “piden opinión y luego hacen lo que quieren…”

Las relaciones entre vecinos, entre comunidades, son un campo “minado” de conflictos que nunca deben llegar a mayores y mucho menos a los juzgados. Ruidos, mascotas, goteras, tendederos, olores, impagados…

Y en el terreno sanitario, tengo mis dudas, pero para las relaciones entre paciente y profesional sanitario si lo veo, para otros conflictos como problemas entre personal laboral, turnos, ascensos,… ya están otros métodos de resolución.

Y por supuesto no puedo dejar pasar las famosas mediaciones intrajudiciales, según se están haciendo y repartiendo, de las que cada vez tengo más claro que son las causantes de que la mediación no triunfe, porque ni deben ser gratuitas ni organizadas los turnos como están ahora en la mayoría de los juzgados, entre mediadores que se llegan a conocer cinco minutos antes en las salas de mediación, por llamarlas algo a las salas.. Los colegios profesionales de ilustres abogados están inaugurando sus centros de mediación, y siguen cerrándolos a profesionales de fuera de la rama jurídica y luego les escuchas que las mediaciones deben ser multidisciplinares, y lo dicen en público y hacen lo contrario en sus centros de mediación. ¿Miedo a repartir? ¿Aire nuevo que nos haga cambiar muchas cosas? o simplemente convicción profesional que solo la mediación es para jurista.

Esos profesionales que tiene en sus despacho dos zonas, una jurídica o psicosocial y otra mediadora y según va viniendo el cliente le van llevando a una de ellas. Ahora soy mediador ahora no.

Siento si alguien se ha sentido molesto con alguna frase o palabra, pero es lo que pienso. Critiquemos el anuncio de IKEA, pero es una campaña que ha hecho más que muchas otras. Que hablen de nosotros sea como sea, pero que hablen los que están fuera del mundo de la mediación porque los de dentro ya hablamos mucho, pero solo para nosotros.

Gracias por leerme.

José Antonio Veiga