Sé un buen “árbitro” en la mediación

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Dejemos fuera de la sala de mediación nuestros egos, debemos ser y actuar como los buenos árbitros en un buen partido, es decir, pasar desapercibidos. No ser lo protagonistas. Que las partes cuando acaben se vayan con la sensación de que el mediador ” no ha hecho nada”, que ha pasado inadvertido. Pero que ellos han entrado de una manera y se van de otra mucho más positiva, y se cumple ese “ganar-ganar”.

Seamos acompañantes en su proceso de construcción del futuro, pero meros acompañantes, no guías que sibilinamente les llevamos donde creemos que tiene “su solución”.

Las partes necesitan al mediador y el mediador a las partes. Se debe crear un buen ambiente y una comunicación fluida, pero los importantes son ellos, nunca nosotros. Mientras sigamos pensando que el mediador es el más importante en un proceso de mediación, seguiremos mirándonos únicamente a nuestro ombligo y no pararemos de dar vueltas sobre nosotros mismos. Nos sentiremos encantados de conocernos a nosotros mismos pero no habremos aportado nada a las partes.

Para ello, siempre lo he dicho, debemos conocer nuestros límites. ¿Conoces tus límites en las sesiones de mediación? ¿Eres de los que se atreve con todo? Improvisar y ser imaginativos esta bien, pero se un kamikaze… nunca olvidemos que hay dos o más personas delante de nosotros que han venido buscando una solución a sus problemas y en algunos casos ya han probado de todo y la mediación es su último cartucho de resolver su vida.

Tener autoestima, es decir, una buena opinión de uno mismo, es positivo. Los mediadores tenemos que saber, por medio, del autoconocimiento nuestra capacidad para poder aceptarnos, estimarnos y saber hasta donde estamos capacitados personal y profesionalmente . Porque el exceso tampoco es bueno. Quienes no conozcan sus limitaciones, ni se paren a analizarlas, están perdidos, y tarde o temprano se sentirán frustrados.

¿Conoces tus puntos fuertes y débiles? Potencia los positivos y trabaja los débiles. Así podrás ayudarte a ti mismo, por ende a las partes.

Quiero y aspiro a ser un buen árbitro en los partidos de la mediación, ¿ tú?.

Un saludo y gracias.

José A. Veiga