El papel de los testigos en el bullying.

En unas semanas volvemos a las aulas y empezaremos a oír de nuevo la palabra “bullying” o acoso escolar. Reflexionemos sobre los testigos en el acoso escolar ahora que estamos más relajados. Pongamos en marcha la prevención desde el primer día trabajando con los espectadores o testigos.

El acoso escolar ha dejado de ser un tema que solo compete a los alumnos implicados para abarcar a la sociedad en su conjunto.

Se acabó el mirar para otro lado. El acoso se corrige con una actuación conjunta de todos los implicados: padres, escuela e instituciones educativas, incluida la administración. Si alguno de estos agentes educativos se desentiende la resolución positiva se vuelva más complicada.

Salvo excepciones, lo más habitual es que los padres de los niños acosadores no solamente no colaboren, sino que defiendan y justifiquen a su hijos para evitar las consecuencias disciplinarias que pueda tener su comportamiento. Su error es pensar que tienen menos motivos de preocupación que los padres del niño acosado, cuando tienen delante de ellos, un problema al menos de la misma importancia que los padres de un niño que es acosado.

En el actual modelo educativo de padres y centros escolares existe una carencia muy importante de formación en competencias emocionales como la empatia y la vocación de servicios a los demás.

Para poder conseguir que nuestros hijos sean buenos profesionales es necesario que antes consigamos que sean buenas personas.

Las acciones antiacoso deben comenzar inmediatamente cuando han sido detectadas por el personal del colegio o instituto. Si conseguimos que los observadores modifican su comportamiento, el acosador pierde su público.

Se debe trabajar con los compañeros de la víctima para que apoyen al acosado y deben poner en conocimiento de profesores lo antes posible los hechos o acciones que ellos observan en los momentos donde no se encuentra presente el profesor correspondiente. Tiempo de recreo, entradas y salidas del centro escolar, cambios de clase, vestuarios en las clases de educación física… Son en esos momentos donde los  testigos tiene un papel clave para empezar a combatir el acoso escolar.

El centro, una vez conocedor de lo ocurrido, y habiendo analizado y diagnosticado como verdadero caso de acoso, debe empezar a trabajar con profesores, alumnos y padres del entorno del acosador y de la víctima.

Son muchos los problemas que pueden estar detrás de una conducta de acoso y no siempre fáciles de ver a simple vista. Entre los más habituales es convertirlo en una forma equivocada de entender el liderazgo de un grupo, destacar, ganarse el reconocimiento de los demás machacando para demostrar la condición poder y dominio.

El papel de los espectadores, o testigos, es de gran importancia en casos de acoso escolar. Diversos estudios afirman que cuando este grupo demuestra abiertamente su rechazo al bullying, los casos descienden considerablemente o incluso pueden llegar a desaparecer. Debemos centrar los esfuerzos en la sensibilización y concienciación de los espectadores.

Los espectadores o testigos: Son los compañeros que presencian y conocen el maltrato al que está siendo sometido la víctima. Dentro de este grupo se distinguen dos tipos: los espectadores activos, aquellos que animan al acosador, ríen sus gracias y le apoyan en sus fechorías, aunque no participen directamente en el bullying; y los espectadores pasivos, que simplemente son testigos del acoso pero no intervienen, ni para participar ni para detenerlo.

 La importancia de los espectadores o testigos en el bullying

Los testigos, o espectadores, son de gran importancia a la hora de acabar con el acoso escolar. Como sabemos, uno de los rasgos más importantes del acosador es que necesita exhibir su poder, sentirse fuerte, dominante y saber que los demás aprueban su liderazgo. Ver el miedo en los ojos de sus espectadores le hace sentirse poderoso; escuchar las risas o los ánimos de sus compañeros le dan aceptación y popularidad. Los espectadores, por tanto, son el grupo al que el agresor desea llegar, el que reafirma su posición.

Generalmente, los testigos perpetúan la situación por miedo a convertirse en el blanco de las burlas . No informan a los adultos de lo que sucede por temor a ser etiquetados como “soplones o chivatos”, o porque consideran que es un problema que no les atañe.

Los que se ríen y vitorean los abusos buscan ser aceptados por el grupo del líder y no identificarse con la víctima. Puede que algunos espectadores activos sean agresores potenciales que, viviendo este entorno de violencia, acaben por reproducir esos mismos comportamientos. Sin embargo, la mayoría de los testigos, sean activos o pasivos, desaprueba interiormente el acoso escolar. Es por ello que trabajar con este grupo, concienciarlo y sensibilizarlo con el daño que ocasiona el bullying, es la mejor manera de acabar con él.

Si el agresor no se siente amparado y la situación se denuncia en sus inicios, el maltrato cesa en la mayoría de los casos.

Y sobre todo dejemos de hablar tanto de acoso escolar y actuemos directamente. Y sobre todo no tiremos balones fuera simplemente a los colegios, la responsabilidad es de toda la comunidad educativa, incluidas las familias.

Podría seguir escribiendo sobre el tema pero la idea era comenzar una primera reflexión sobre este tema donde debemos concienciar a los espectadores, y no olvidemos que esos testigos son nuestros hijos y ellos tienen su parte de responsabilidad, no deben dejar que esto ocurra, porque ellos, en algún momento, podrían estar del lado de acosadores o acosados.

Hablemos con ellos antes de que comience el curso para empezar a sensibilizarlos y que sean espectadores activos pero de ayudar a la víctima y poner en conocimiento de los profesores cualquier indicio que detecten.

Gracias.

José A. Veiga