Existe y se hacen mediaciones fuera de las intrajudiciales, aunque no lo parezca.

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Se ha escrito mucho sobre la mediación intrajudicial, incluso hay quien ve en las leyes solo apoyos a las mediaciones intrajudiciales, y no les falta algo de razón, pero también existen mediaciones fuera de los juzgados, de “imposiciones” por parte de un juez para acudir a sesión informativa, de abogados que una vez en sala han decidido solicitar mediación porque no van a sacar en el juicio lo que tienen previsto o han comentado con su cliente, sobre todo en casos mercantiles.

Abogados que han aconsejado a sus clientes acudir a mediación porque saben que la otra parte no va acudir y así se llevan un acta de mediación donde se plasma que de “buena fe ” han ido a la sesión, y lo presentan ante el señor juez.

Si todo lo escrito anteriormente es real, me consta que lo es,  y empieza a ocurrir con asiduidad deberíamos plantearnos que estamos haciendo con la Mediación.

No es más fácil antes de ir a un juzgado, antes de presentar nada en los mismos, aconsejar que empiecen un proceso de mediación, y luego si no han conseguido un acuerdo en mediación ya están los juzgados, o si hay que ratificar judicialmente el acuerdo de mediación llevarlo al los juzgados, pero demos previamente la opción de tener procesos previos y complementarios a un juzgado.

Y no quiero que nadie se sienta atacado, solo que reflexionemos sobre ello, y claro que deben existir personas que no apuesten por la mediación, personas que este método alternativo le parezca “un jardín de amapolas en el conflicto”, o que damos “mantequilla a los conflictos” como me han manifestado algunas veces y apuesten por la via judicial. Pero den una oportunidad a la mediación.  No la “ahoguen” sin conocerla. En cuantos cursos de abogados he oído que “no pensábamos que mediar era esto,…” o” nosotros creíamos que mediamos siempre,… “, sabéis lo bueno de ello, que estas personas han decidido formarse en mediación y luego la aplicaran o no, pero hablaran con conocimiento de causa.

Los que tenemos la suerte de hacer mediaciones fuera de las judiciales nos damos cuenta que esas sí que tienen voluntariedad, a ellas viene gente que desea de verdad llegar a un acuerdo. Que no tienen las tensiones de un juzgado, que las salas son diferentes, que el ambiente es más relajado, y que los acuerdos son menos recurribles, porque son de las partes, sin venir indirectamente condicionados por terceras personas, sin ser enviados por nadie a mediación.

Y no por ello, los mediadores van a quitar “pastel” a otros profesionales, podemos complementarnos, podemos colaborar, podemos dar aire fresco a lo aprendido en las Universidades. Nos guste o no la mediación ha venido para quedarse.

Perdón a los que se hayan sentido mal, pero deseaba reflexionar en voz alta, una realidad que es palpable y cada vez, por desgracia para la mediación, se escucha más.

SI a la mediación intrajudicial, pero la de verdad. La que sean dos profesionales de diferentes ámbitos los que intervengan. La que las partes acudan de verdad voluntariamente , no “aconsejadas” por jueces o abogados.

Y enhorabuena a los colegios de abogados por ser los que más se están moviendo en este campo, y despertar a los demás colegios: psicólogos, trabajadores sociales, graduados sociales,…

Gracias por leer, por esos minutos de tu tiempo.

Todos somos flores en el jardin de los conflictos.

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“Un tulipán no trata de impresionar a nadie. No se esfuerza en ser diferente de una rosa. No tiene que hacerlo. Es diferente. Y hay sitio en el jardín para cada una de la flores.”

Un mediador no trata de impresionar a nadie, no se esfuerza en ser diferente de un abogado, un psicólogo, un trabajador social,… No tiene que hacerlo. Es diferente. Y hay sitio en el jardín de los conflictos para cada uno de ellos.

¿Por qué nos ven como amenaza? Sea cual sea la profesión de origen, hablamos de mediación, o son muy diferentes los conflictos según la profesión que tuvimos la suerte de licenciarnos o doctorarnos.

Hay muchas “flores” en ese jardín y a cada uno le gustan unas u otras, por sus colores, por sus olores, sus hojas, sus pétalos, su tallo, con espinas, sin espinas… Sus cualidades, su capacidad de escucha, su carácter acogedor, su caja de herramientas que sabe usar a la perfección y aún así no es capaz de que las partes lleguen a SU acuerdo.

Hay para todos, seamos profesionales, y digo profesionales porque no es profesional quien explica lo que es la mediación sin conocerla, sin haberla vivido en sus “manos”, sin haberse sentado en la silla del mediador y “disfrutar” de ella. Porque presumir de ser mediador sin haber mediado es duro, y hay muchos y excelentes teóricos de la mediación, que saben del conflicto todo y más pero que nunca se han sentado en la silla del mediador…. Porque criticar sin conocer es fácil y gratuito, y todos podríamos hacer lo mismo con otras profesiones. Infravalorar algo que está naciendo es pisar al “tulipán” y no dejarle crecer por miedo a que sea más “bello” que lo que conocemos hasta ahora. O quizás miedo a que la mediación de verdad triunfe.

Si les preguntas a cualquiera de los profesionales mencionados cuál es su objetivo, seguro que la mayoría contestaría que “ayudar a sus clientes o pacientes”, y el objetivo de la mediación no discrepa nada de ese mismo, pero con una diferencia interna muy importante. Dirigimos el proceso no la decisión de las partes. Y, aviso a mediadores, NO TODO ES MEDIABLE, no nos confundan y creamos que ahora vamos a aplicar mediación en toda situación donde haya conflictos. Somos y seremos importantes, igual que las otras flores del  jardín, pero no vamos a ocupar todo el terreno del jardín porque eso sería terrible para los tulipanes y no debemos entrar en  la supervivencia de “las especies” dejemos que se haga una selección natural, cada flor defendiendo lo suyo pero no quitando el aire ni el Sol de las demás, porque realizar la fotosíntesis, cuyo objetivo final es darnos oxigeno para respirar debe ser el objetivo de todas las flores: siendo bellas todas.

GRACIAS y como siempre, perdón si alguien se ha sentido ofendido.

José A. Veiga 

A vueltas con la formación en Mediación

El pasado 1 de abril se abrió el Registro de mediadores o entidades de mediación del Ministerio de Justicia y todos los que estaban en la línea de salida rápidamente han decidido hacer el trámite y cual ha sido su sorpresa que se han encontrado: sus datos sobre formación o seguro de responsabilidad civil todavía no están volcados por parte de los colegios profesionales, centros de formación o entidades aseguradoras.

¿Por qué tanta prisa en apuntarse? ¿Tiene ventajas hacerlo? Es un registro que solo tendrá carácter informativo para el ciudadano, publicidad para el mediador, nada más.

Si creemos que por apuntarnos antes van a llegar las mediaciones antes, estamos muy equivocados. Para que va a servir un registro público si las administraciones no se deciden por apostar por la mediación, si los organismos públicos siguen cerrando las puertas a la mediación.

Y cuando escribo mediación, no me refiero a la intrajudicial, que mucho habría que escribir sobre ella, sino a las mediaciones privadas, fuera de los juzgados.

Porque hay mediaciones fuera de las intrajudiciales, que lo sepan. Y fuera de los abogados.

Todo el mundo formándose: abogados, psicólogos, economistas, administradores de fincas, arquitectos técnicos,… pero ¿quien va analizar y validar esos cursos? El Ministerio no, porque este lo que desea es recibir la información mediante el envío de listado de aprobados de los cursos, y documentación referente a los programas de formación, metodología, evaluación, etc… y admitirán todo lo que hasta la fecha se haya impartido.

Vale igual un curso de 600 horas presenciales que uno de 100 on line, sin una sola hora de práctica en vivo. Cubren las 35 establecidas de prácticas con visionados de videos, análisis de documentos escritos donde se relatan casos prácticos, pero que no se han sentado en la silla del mediador nunca, no han puesto en práctica todas nuestras herramientas de nuestra caja de la mediación.

Incluso valdrían 20 cursos de 5 horas. Donde los títulos de los mismos serían los epígrafes que marca el Reglamento en mínimos.

No entramos a valorar que los cursos largos sean los buenos o al contrario, sino que los programas hubieran sido homologados por el Ministerio marcando un curriculum para dichos cursos, unos mínimos pero no de epígrafes sino de contenidos y que las prácticas las impartan profesionales que avalen su práctica de alguna manera, no pueden estar dando las prácticas mediadores que son de titulo y no han tenido ni una sola mediación.

Mucho “tema” para un debate que nos llevaría muchas líneas y probablemente no llegaríamos a un acuerdo, pero si esto hace reflexionar a la gente a la hora de elegir un curso de formación pues bienvenido sea.

Mediadores saldrán como champiñones, pero dentro de dos años veremos quienes quedan…

¡¡¡Gracias!!!