En mediación ¿qué quieres?: Paz o victoria.

No olvidemos que cuando llegan a nosotros han vivido en una “guerra” de la cual hay que ver si desean la Paz o la Victoria.
Conocer cómo funcionan las emociones es fundamental para ayudarles en la gestión de su conflicto y el mediador tiene que tener conocimientos de relaciones interpersonales, de conflicto, y no pensemos que entonces todos los psicólogos pueden ser mediadores. Ser psicólogo no garantiza ser mediador. Ni ser abogado garantiza ser mediador.
Lo escribo porque los especialistas en el campo legal tienden a confundir la mediación con la negociación propia que ellos realizan o con la conciliación que tan profesionalmente aplican. Ser mediador es algo más. Es tener en el carácter algo más que una serie de normas, o saberse unas etapas del proceso de mediación.
El objetivo de la mediación es la recuperación de la comunicación de las partes y con ella llegar a un acuerdo elaborado por ellos, redactándolo en un documento escrito. Cualquiera otro objetivo es de otras disciplinas : terapeutas, abogados,…
La mediación es un proceso flexible y más estructurado, centrado en la tarea final; la terapia posee una estructura más abierta y fluida donde se tratan sentimientos. El proceso de mediación mezcla asuntos legales y emocionales. En la mediación, las emociones se controlan y dirigen para que no interfieran y así conseguir el acuerdo final, en terapia se analizan y exploran. 
La mediación tiene su efecto terapéutico y el que no lo quiera ver o lo quiera negar esta equivocado. La diferencia con terapia radica en que en esta ese efecto es el objetivo, en la mediación el efecto terapéutico no es el objetivo que se persigue.

Cuando hablamos de mediación, combinamos aspectos legales y emocionales y el rol de mediador también puede confundirse con el trabajo llevado a cabo por el psicólogo en contextos judiciales. Pero hay algo que se llama ética en todas las profesiones incluso en la de mediador. Y saber cuando debo derivar a otros profesionales.
La relación que se establece en mediación no consiste en saber quien tiene o no razón, sino en que los dos se sientan satisfechos con el acuerdo al que intentan llegar.
Para ello hay que identificar lo que cada uno quiere, admitir la responsabilidad que tienen en el conflicto, quien dice la verdad, quien miente, la verdad solo es una, pero las percepciones pueden ser varias. La mediación no necesita que sea el Juez quien decida quien tiene o no razón.

Las partes deben ser capaces de resolver sus diferencias con la ayuda del mediador y llegar a sus propios acuerdos.

La mediación necesita al conflicto, vive del conflicto, debe transformar la concepción del conflicto. Solo si después de un proceso de mediación las partes no son capaces de llegar aun acuerdo, entonces es cuando debe intervenir un tercero. Y no olvidemos que la mediación es voluntaria, donde cada uno acude sin ser condicionado por una tercera persona, sin ser aconsejado por nadie ajeno al proceso para sacar y tratar de entender los intereses y necesidades del otro y luego hacer uso de ellas en el juzgado. 

Si la mediación no es elegida por las partes, difícilmente va a ser positiva, si a mediación me han “llevado”… Nunca saldrá la verdadera esencia del proceso. Estará influenciado o dirigido por una persona que no estará en el proceso pero que desde fuera dirigirá los hilos de una de las partes…

El mediador será creíble si es profesional, creando un buen ambiente físico y emocional en el que las partes en conflicto se encuentren seguros y tranquilos para iniciar el proceso. Esa profesionalidad también se adquiere con una actitud y conducta equitativa, asegurando la confidencialidad y solicitando esa confidencialidad a las partes (que difícil…). Siendo simplemente mediadores, olvidándose de su profesión de origen. 
Personalmente confieso mi absoluta preocupación por el camino que está siguiendo la mediación. Por la cantidad de agentes externos y personas que están intentando dinamitarla desde fuera sin conocerla, o conociéndola y no dejándola que salga adelante, y la verdad que no todos entendemos la mediación igual y la practicamos de manera diferente. Los intereses de grandes lobbies que no dejarán que la mediación sea demandada por los ciudadanos. Si la quieren acaparar para ellos, sin ver más allá, no dejando entrar aire fresco que pueda aportar otras opciones, solo poniendo trabas a nuevas propuestas y  temiendo que puedan perder poder… Que error más evidente: querer poder en la mediación.

 Si a este panorama añadimos que parece que solo quieren que existan las mediaciones intrajudiciales con todos los problemas que tienen, y encima las cerramos en colectivos que ven peligrar el pan suyo de cada día… Sin olvidarnos de las peculiaridades de nuestras leyes, que no ayudan a que esto avance. Intrajudiciales con dos profesiones diferentes de origen, ¿será una utopía?. 
Los tribunales aplican códigos  y no soluciona conflictos, la mediación soluciona el conflictos, porque va a la raíz del mismo. La mediación no es un método alternativo de resolución de conflictos sino complementario, uno más de los que hay.

Se hace obligatorio unir esfuerzos, sumar en vez de restar, dejar que este método fructifique o se hunda por si solo, pero dejarlo crecer, que la semilla ya la hemos puesto, no lo ahoguemos antes de asomar…
Gracias. Es una simple reflexión que deseaba compartir.
José Antonio Veiga

¿Quieres mediar o ganar?

Ayer en una reunión con una senadora que trabajó en la comisión del Senado que desarrolló la Ley y el Reglamento de Mediación civil y mercantil, una persona encantadora por cierto y totalmente promediadora, hablando de los abogados en la mediación, comentó el título de una de sus charlas en unas jornadas de mediación, su lección inaugural, y ese título es el mismo que mi post.

Me hizo pensar y aquí van mis reflexiones, sin que nadie se sienta “ofendido” ni molesto, porque al fin y al cabo el riesgo que corro es que los que contesten “ganar” a la pregunta sean los que se puedan sentir reflejados.

La mediación no se ha hecho sólo para los abogados, ellos tienen un papel fundamental en la mediación, porque creo que aquellos que son verdaderos mediadores, y hay muchos, tienen los ingredientes perfectos para triunfar en la mediación.

Cuando una persona, abogado o no, dice que el ya ha mediado toda la vida, en mi interior, salgan todas las alarmas y siempre la misma pregunta: ¿qué entiende por mediación?. Seguro que hasta puede tener carácter mediador pero de ahí a saber mediar va un abismo.

Una vez difundiendo unas jornadas de mediación que estaba organizando, envíe mails a los colegios de abogados de mi comunidad, y uno de ellos muy educadamente me respondía: “los abogados de este colegio llevan mediando muchos años, no necesitan formarse…”, leer eso me hizo responder: “me alegro que sea así, pero permítame que dude de ello…”; se que era la opinión de la persona que contesto a ese mail, lo sé, pero representa a un colectivo.

El abogado, el psicólogo, o cualquier profesión de origen para mediar debe quitarse el uniforme que usa perfectamente en su trabajo diario; y una vez que se quita ese uniforme ponerse el común a todo mediador, porque los mediadores vengamos de donde vengamos tenemos el mismo uniforme.

Los colegios de abogados son los que más se han movido en la formación de sus colegiados en mediación, han estado en la línea de salida desde el principio y se han preocupado porque no les pillen fuera de juego. Empezaron haciendo curso incluso antes de salir el reglamento, cursos que luego no cumplían los mínimos exigidos, incluso alguno antes de salir el reglamento ya tenía su placa de despacho donde había añadido Mediador Civil y Mercantil.

Estas acciones para alguno podrían encubrir la razón por la que luego muchos sectores se están formando en mediación: “por si acaso…”, “si viene mal dadas…”.
Cuando para los abogados confiar y difundir la mediación sería fundamental por el carácter jurídico que nunca van a perder a la hora de llevar los acuerdos ante su señoría el Juez.
Pero hay una tendencia que últimamente no me está gustando en conversaciones con abogados, “yo solicitare mediación o mandare a mis clientes a mediación para conocer las necesidades y los intereses de la otra parte y así luego actuare…”, “solo enviare a mis clientes a mediación cuando vea que en sala no voy a conseguir lo que deseo…”.

Una de las llaves para que la mediación sea conocida por el ciudadano la tiene los abogados, aconsejar o derivar desde sus despachos a mediación a sus clientes. Que además en su código deontologico lo tienen así establecido.

Se que algunos están pensando que no soy justo con los abogados, que me disculpen y por supuesto no estoy generalizando, sólo escribo para los que quieren “ganar” y ven en la mediación esa posibilidad, y criticar la mediación sin conocerla, y mucho menos sin experimentarla.

Entonces los abogados: ¿quieren mediar o ganar?.

Gracias.
José Antonio Veiga

Guía referencia mediador (Parte III)

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(…)

Y la última parte de esta guía de referencia lleva los 3 últimos puntos que según mi experiencia puede ayudar a mediadores.

5. Prepararse para el conflicto.

6. Acuerdo y confirmación del mismo.

7. Análisis de la efectividad de la mediación y evaluación del mediador.

5. Prepararse para el conflicto.

Cuando comience la sesión de mediación debo identificar cuál es el principal punto de conflicto, qué aspecto es aquel en el que las dos partes tienen unas posiciones más enrocadas y serán más difícil que puedan cambiar, recuerda que no es ceder sino cambiar.

¿Cómo poder distinguir entre las necesidades y deseos de las partes? Hay manuales que en los intereses integran necesidades y deseos.

Los INTERESES de cada parte son:

  • NECESIDADES: lo que necesita para sentir que el conflicto ha quedado bien resuelto. Se sentirá tranquilo.
  • DESEOS: se refiere a cómo le gustaría que quedase la situación después de resolverse el conflicto.

Es necesario negociar sobre la base de los INTERESES (necesidades y deseos) de ambas partes, y no sobre la base de POSICIONES.

¿Por qué las partes tienen estas posiciones? Es porque tienen distintos intereses. No son necesariamente públicos. Por ejemplo, una parte quiere una tierra que se encuentra entre otras dos porque tiene interés en cultivar allí, mientras la otra parte quiere el mismo pedazo de tierra porque quiere recuperar una tierra que perteneció a su familia por generaciones.

Luego, siguiendo con el mismo proceso, preguntando, se llega a las necesidades de las partes. Estas necesidades difícilmente se pueden negociar porque las partes necesitan satisfacerlas de una manera u otra. Por ejemplo, la necesidad de una parte puede ser la supervivencia (si quiere cultivar en el pedazo de tierra en cuestión, es para mantener a su familia), mientras la necesidad de la otra parte puede ser conservar su identidad familiar. Es importante que cualquier salida a esta situación de conflicto permita a las partes satisfacer sus necesidades.

No siempre es fácil entender las necesidades de las partes. Requiere un análisis profundo y cierta empatía con ellas.

Si se analiza a fondo existen intereses compatibles, intereses en común, a pesar de tener posiciones enfrentadas. Ese es el camino para encontrar la fórmula ganar-ganar. Conocer los intereses propios y reconocer francamente los de la otra parte es la mejor manera de encauzar una mediación o una negociación.

6.Acuerdo y confirmación.

Una vez que ya haya cerrado acuerdos totales o parciales, debo darles tiempo para que les analicen y hagan los cambios que consideren oportunos, no puedo presionarlos para que ya firmen el documento final.

Debo indicarles el grado de formalidad que tiene dicho acuerdo, que pueden y deben consultarlo con abogados o personas de confianza antes de firmar. Que pueden dejarlo como documento privado, la opción de acudir a un notario o la via tradicional del juzgado.

¿Qué plazos se van a dar para su cumplimiento? Y citarles a una última sesión donde simplemente se lea el acuerdo definitivo, y lo firmen.

7. Análisis de la efectividad de la mediación y evaluación del mediador.

Una vez finalizado el proceso de mediación es casi obligatorio que el mediador se siente para reflexionar y autoevaluar su intervención.

¿El mediador escuchó a las partes?¿El mediador trató equitativamente a las partes? ¿El mediador llegó a entender los intereses de las partes? ¿Se resolvió el conflicto o solo se mitigó?¿Cómo se sintió el mediador consigo mismo?¿Fue la paciencia uno de sus puntos fuertes?… y así preguntas que cada uno vaya haciéndose donde se analicen las fortalezas y debilidades del mediador y le sirvan para modificar y mejorar su actuación en futuras mediaciones.

Espero y deseo que estos tres pequeños post hayan servido para la reflexión para algún mediador en activo, y para todos aquellos que están entrando en este mundo les pueda ayudar de simple guía de referencia.

Muchas gracias.

Saludos

José A. Veiga

 

Guía referencia mediador (Parte II)

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(…)

Los dos siguientes bloques de reflexión son los siguientes:

3. Recopilar toda la información posible.

4. Establecer un ambiente de cordialidad.

3. Recopilar toda la información posible.

Previamente antes de iniciar la sesión de mediación, después de la informativa ya conoceré una serie de datos personales de las partes: nombres, edades, tipo de conflicto, algo en el lenguaje no verbal que haya captado, posibles alianzas si son muchas partes, según la manera de sentarse o mirarse.

Puedo intuir de qué forma van a enfocar la mediación: si les interesa acabar rápidamente, quieren el acuerdo en una única sesión, o por el contrario, una de las partes va a ritmo más lento y quiere dilatar las fases porque necesita conocer las necesidades de la otra o va a decir a todo que no, sea lo que sea, incluso aunque una de sus opciones haya sido aceptada, de repente ya no le interesa.

¿Cuáles son sus necesidades individuales? Una vez que ya tengo claras las posiciones empezaré a ver las necesidades de cada uno, las que darán luz a esas posiciones. Incluso empezaremos a intuir que hay cosas que no nos normales, que no cuadran, pero que puede que luego más adelante empiecen a tener sentido, son piezas de un puzzle que quedan sueltas pero que en cualquier momento van a encajar.

Incluso veremos lagunas en la información, por desconocimiento o porque no desean dar más información en ese momento o destapar sus cartas tan pronto.

Pregúntate: ¿tienes suficiente información para avanzar en la mediación? Sea la que sea la respuesta a esa pregunta tu avanza porque lo que te pueda faltar irá saliendo si es necesario que salga, no fuerces tú que salga información de las partes que ellos no quieran aportar. No hay preguntas adecuadas o no. Hay preguntas que aportan información a la mediación y esas son las buenas. Según nuestra profesión de origen nos quedamos cortos de peguntas, porque rápidamente vemos donde esta “nuestra solución”, no la suya, o hacemos 10 preguntas más que no son necesarias, las que yo llamo del cotilleo. Y mucho menos estemos pensando si he utilizado más circulares, abiertas, cerradas o lineales… Haz preguntas que te aporten piezas del puzzle.

Si te encuentras con alguna mediación donde ellos deseen saltarse la famosa fase del cuéntame, déjales que empiecen por dar opciones, porque acaban mezclando las dos fases, y en cada opción sacarán la parte del cuéntame que necesitan decir. Tienen que justificar sus opciones de alguna ,manera, recuerda que para ellos eres el profesional que les observa, les deja hablar y a quien ellos desean ganarse porque se creen que les vas a dar la razón. Les cuesta contar sus cosas tan personales a una tercera persona que acaban de conocer, y no es un médico que le das síntomas, aquí cuentas cosas que nunca has sacado con nadie y que son reproches continuos.

Habéis identificado los puntos fuertes y débiles de cada una de las partes, porque les tienen las dos, otra cosas es que les tengan ocultos debajo de la armadura que traen a la mediación.

¿Coinciden correctamente los elementos: intereses, relaciones, percepciones? O existen contradicciones. Si las observamos las comentamos tranquilamente.

¿Cuándo y donde se llevará a cabo la mediación? Si deciden hacer la mediación fuera de tu despacho, ¿qué ventajas o desventajas tengo yo con ello ?¿Y ellos? Imagina que te piden hacer la mediación en su casa porque tiene un bebé… O en una cafetería, en una zona tranquila,…. O en la sala de juntas de su empresa… ¿Aceptaríamos? O si nos sacan de nuestra zona de confort ya no me sentiré igual de buen mediador…

Y una cosa muy importante: ¿conoces tus fortalezas? ¿y tus debilidades? Sabes cuál es tu poder personal para utilizarlo de forma constructiva dentro de una mediación. Es imprescindible conocernos muy bien para poder saber por donde nos vamos metiendo y si tocan mis debilidades, porque una de las partes se ha dado cuenta… cómo actuaría… Recuerda, estas preparado para todo y el profesional que más sabe de  mediación eres tú, el que más sabe de mediación en esa sala eres tú.

4.Establecer un ambiente de cordialidad.

¿Cómo puedo establecer un ambiente de ganar-ganar? ¿Qué voy a permitir y qué no? ¿Qué no mediaría nunca?. El ambiente con el que se encuentren las partes es fundamental para que se encuentren a gusto y confíen en el mediador y en el proceso.

No hablo de música de fondo ni luces indirectas, quiero decir que la sala sea acogedora, sin grandes cosas que pueda despistar a las partes y que cuando empiece la mediación, mi tono de voz, mi lenguaje no verbal e incluso el lenguaje que use este adaptado al nivel de las partes, no uses palabras técnicas que no entiendan, ponte a su altura de lenguaje.

No les obligues a poner caras raras por palabras que desconocen y encima no se atrevan a preguntarte porque el profesional eres tu, y ellos se sientan mal y el desequilibrio sea todavía mayor entre ellos.

Sé tu mismo pero usando tu caja de herramientas y cumpliendo las normas de la mediación.

(…)

Un saludo

José A. Veiga

 

 

Guía referencia para el mediador (Parte I)

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En los siguientes post me gustaría desgranar unas pequeñas orientaciones que sirvan de guía de referencia para algunos mediadores. Sin ser más ni menos  que nadie. Solo expresando aquello que pienso y me ha ayudado a mi.

En esta primera parte voy a intentar reflexionar sobre dos de los seis bloques que me parecen importantes como referencia para un mediador:

  1. Definir los objetivos.
  2. Esclarecer las posiciones.

1. Definir las metas y objetivos que me planteo en toda mediación.

Antes de empezar toda mediación debo tener claro que objetivos quiero, qué es exactamente lo que quiero de esta mediación que acabo de recibir en mi despacho. Qué es lo mínimo que debo conseguir para satisfacer a las partes. Qué estoy dispuesto a ofrecer para obtener lo que deseo. Cuál es el tiempo que dispongo para concluir la mediación.

Los objetivos deben ser claros y concisos. Que recuperen su canal de comunicación, que puedan hablarse, que no se falten al respeto… Mi objetivo no es que lleguen a un acuerdo.

Su objetivo en principio es ese, pero el mediador no debe obsesionarse en que lleguen a un acuerdo, pondrá de su parte todo lo que sea necesario, usará su caja de herramientas, pero no se debe sentir frustrado si no llegan a un acuerdo.

No olvidéis que no todo el mundo esta preparado para acudir a mediación y no todos los casos son mediables. Aunque queramos que todos se queden en mediación.

Para que un proceso de mediación pueda tener éxito y se llegue a un acuerdo que ambas partes acepten cumplir, es necesario que las dos tengan un cierto grado de “poder”.

El que menos necesidad tiene de llegar a un acuerdo tiene más poder, se siente superior.

Sólo hay acuerdo cuando las dos partes están de acuerdo. Es decir, la base de los acuerdos se encuentra en la COOPERACIÓN y no en la COMPETICIÓN.

Es más importante que las partes puedan hablar, se puedan comunicar y se levanten de las sesiones de mediación con la sensación de que han podido expresarse libremente y alguien, por fin, les ha escuchado, que llegar rápidamente aun acuerdo, que muchas veces se cierra en falso, o no satisface a las dos partes porque una ha cedido más que la otra.

Ceder es casi regalar, cambiar es modificar una posición.

2. Esclarecer las posiciones.

Identificar las posiciones claramente, ese es el primer paso que todo mediador debe dar, y hasta que no tenga clara la posición de cada uno, no debe avanzar. Nos entran las prisas por buscar rápidamente las necesidades o los intereses, sin conocer si sus posiciones están bien definidas.

Antes de pasar a otras fases, pregúntate: ¿Tengo claras las posiciones de las partes?, si la respuesta es SI, adelante. Si por el contrario las respuestas son NO o quizás, sigue indagando en las posiciones. Porque son las posiciones las que luego se deben mover, las que deben modificar (no ceder).

En la superficie se encuentran las posiciones. Éstas corresponden a lo que las partes manifiestan públicamente.

No olvides que en esas posiciones pueden existir implicaciones económicas y humanas que luego hagan que se modifiquen.

Pregúntate: ¿Cómo verán las posiciones las otras partes? ¿Con lo expuesto, quedan claras para TODOS (mediador y partes) las posiciones? ¿Con lo que me han contado, puedo establecer un resumen correcto de su posición?.

No olvidéis que los acuerdos no llegan nunca por la fuerza de los argumentos, las diferencias de poder o las razones de cada parte, sino por el acercamiento de POSICIONES, por las concesiones y por la CREATIVIDAD en el momento de construir nuevas soluciones.

(…)