Cómo cambia una conversación cuando sustituimos “pero” por “y”

Hay palabras que apenas ocupan cuatro letras y, sin embargo, tienen la capacidad de cambiar por completo el rumbo de una conversación.

Una de ellas es “pero”. Y otra es “y”.

Puede parecer una diferencia insignificante. No lo es.

Como mediador y comunicador, he comprobado en innumerables ocasiones que una sola palabra puede acercar a dos personas… o volver a separarlas.

El “pero” que borra lo anterior

Imagina que alguien te dice:

“Entiendo cómo te sientes, pero deberías haber actuado de otra manera.”

¿Qué es lo que permanece en tu mente?

Habitualmente, el cerebro interpreta que todo lo dicho antes del “pero” ha quedado invalidado.

La sensación que recibe la otra persona es:

“En realidad no me has comprendido.”

El “pero” suele actuar como una goma de borrar.

Parece reconocer. Pero termina corrigiendo.

Parece validar. Pero acaba desautorizando.

Y, casi sin darnos cuenta, la conversación entra en modo defensivo.

El poder del “y”

Ahora cambiemos únicamente una palabra.

“Entiendo cómo te sientes, y creo que también podemos buscar otra forma de afrontar esta situación.”

El mensaje cambia por completo. La comprensión permanece.

La propuesta también. Ya no existe una idea que elimina a la otra.

Ambas pueden convivir. El “y” no enfrenta. Integra.

No obliga a elegir entre dos realidades. Permite que ambas existan al mismo tiempo.

La vida rara vez es una sola verdad

Uno de los grandes aprendizajes de la mediación consiste en comprender que dos personas pueden vivir el mismo conflicto de manera completamente distinta.

Y ambas pueden estar siendo sinceras. No siempre existe una única verdad.

Existen experiencias diferentes. Por eso, frases como:

“Tú tienes razón, pero…”, suelen cerrar el diálogo.

Mientras que decir:

“Comprendo tu punto de vista, y me gustaría compartir cómo lo he vivido yo.”, abre un espacio mucho más seguro para conversar.

El lenguaje crea el clima emocional

Las palabras no solo transmiten información.

También generan emociones. Construyen confianza. O levantan barreras.

Cuando sustituimos el “pero” por el “y”, dejamos de plantear la conversación como un enfrentamiento entre dos posiciones incompatibles.

Empezamos a construir una conversación donde ambas personas pueden sentirse reconocidas.

Y sentirse reconocido es uno de los primeros pasos para resolver cualquier conflicto.

Un pequeño cambio con un gran impacto

No se trata de eliminar para siempre la palabra “pero”.

Tiene su lugar y su utilidad. Se trata de ser conscientes de cuándo la utilizamos.

Y de preguntarnos si realmente queremos contradecir… o conectar.

Porque, muchas veces, basta con sustituir una sola palabra para cambiar el tono de toda una conversación.

No es una técnica de comunicación. Es una forma de entender las relaciones.

Una invitación para hoy

La próxima vez que estés hablando con alguien importante para ti, detente un instante antes de decir “pero”. Prueba a decir “y”.

Observa cómo cambia tu mensaje.

Y, sobre todo, observa cómo cambia la reacción de la otra persona.

Quizá descubras que los grandes acuerdos no siempre nacen de grandes discursos. A veces empiezan con una palabra diferente.

Porque comunicar mejor no consiste en hablar más.

Consiste en elegir mejor las palabras con las que construimos nuestros puentes.

GRACIAS

José A. Veiga

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