
La entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, de eficiencia del Servicio Público de Justicia, marca un cambio de paradigma en la forma de abordar los conflictos en nuestro ordenamiento jurídico. La ley no solo reorganiza procedimientos, sino que sitúa los Métodos Adecuados de Solución de Controversias (MASC) como paso previo, preferente y necesario antes de acudir a la vía judicial en numerosos ámbitos.
En este nuevo contexto, resulta especialmente útil recuperar la mirada de Galileo Galilei, no como científico, sino como referente intelectual en la gestión del conflicto, el uso de la razón y la contención frente a la confrontación estéril.
Sus enseñanzas, formuladas siglos antes del actual marco normativo, encajan con sorprendente precisión en el espíritu de la Ley 1/2025.
De la imposición al discernimiento: el espíritu de la Ley 1/2025
Una de las ideas más atribuidas a Galileo resume una clave esencial para los MASC:
«No discutas con un tonto; te arrastrará a su nivel y te ganará por experiencia».
Leída desde la Ley 1/2025, esta afirmación no alude al desprecio, sino a la necesidad de discernir cuándo el proceso judicial es verdaderamente eficaz y cuándo solo cronifica el conflicto.
La norma parte de una premisa clara:
- No todos los conflictos deben resolverse en un juzgado.
- No toda confrontación jurídica genera una solución real.
Por ello, la ley impulsa la mediación, la conciliación y otros MASC como espacios racionales, estructurados y responsables para la gestión del desacuerdo.
Convicción, coherencia y rol profesional del mediador
Galileo mantuvo su convicción incluso bajo presión institucional. No adaptó su pensamiento para agradar ni para evitar consecuencias. Esta actitud conecta directamente con el papel del mediador y de los profesionales que intervienen en los MASC bajo la Ley 1/2025.
La norma exige:
- Profesionales formados.
- Procedimientos serios y trazables.
- Intervenciones realizadas desde la coherencia técnica y ética.
Ceder el criterio profesional para evitar tensión o acelerar artificialmente un acuerdo desnaturaliza el MASC y vacía de contenido la exigencia legal de intento real de solución consensuada.
El silencio como herramienta jurídica y procesal
En un sistema judicial históricamente basado en la confrontación escrita y oral, la Ley 1/2025 introduce una lógica distinta: el valor del espacio reflexivo.
Aquí, el silencio ,bien utilizado, se convierte en herramienta jurídica:
- Permite rebajar la escalada emocional.
- Facilita la toma de decisiones informadas.
- Evita la reproducción automática del conflicto en sede judicial.
El silencio no es pasividad, sino intervención consciente, alineada con el objetivo legal de eficiencia y sostenibilidad del sistema de justicia.
Preguntar en lugar de confrontar: esencia de los MASC exigidos por ley
Galileo utilizaba la pregunta como método de desmontaje de certezas rígidas. Este enfoque coincide plenamente con la estructura de la mediación y otros MASC reconocidos en la Ley 1/2025.
Preguntas como:
- «¿Qué ocurriría si este conflicto llegara a juicio?»
- «¿Qué necesita realmente para considerar este asunto resuelto?»
- «¿Qué margen de decisión desea conservar usted?»
no buscan imponer, sino activar la responsabilidad de las partes, principio clave de los MASC como requisito previo al proceso judicial.
La ley no exige aparentar diálogo, sino un intento real, razonado y documentado de solución.
Autonomía de las partes y empoderamiento decisional
Para Galileo, una mente entrenada es difícil de manipular. Para la Ley 1/2025, una parte informada y empoderada es más capaz de resolver su conflicto sin delegarlo completamente en un juez.
Los MASC no sustituyen la tutela judicial efectiva; la complementan.
Permiten que las partes:
- Conserven el control sobre el resultado.
- Reduzcan costes emocionales y económicos.
- Alcancen acuerdos más duraderos y realistas.
Esta autonomía decisional es coherente con el objetivo de la ley: descongestionar la justicia sin sacrificar calidad ni garantías.
Tiempo, constancia y procesos eficaces
Nada de lo que logró Galileo fue inmediato. Del mismo modo, la Ley 1/2025 reconoce que la resolución eficaz del conflicto requiere tiempo, método y constancia, no solo rapidez procesal.
Los MASC:
- No son atajos.
- No son meros trámites formales.
- Son procesos estructurados que, bien aplicados, evitan litigios innecesarios.
La eficiencia que persigue la ley no es la rapidez sin contenido, sino la solución adecuada al conflicto adecuado.
Coraje profesional en el nuevo modelo de justicia
Aplicar los MASC conforme a la Ley 1/2025 exige coraje profesional:
- Coraje para no judicializar por inercia.
- Coraje para sostener procesos de diálogo complejos.
- Coraje para decir “aquí el juzgado no es la primera respuesta”.
Galileo entendía que el miedo es natural, pero el coraje es una elección. En el nuevo modelo de justicia, apostar por los MASC es una decisión consciente de responsabilidad profesional.
Conclusión: eficiencia no es imponer, es resolver
Desde la perspectiva de la Ley 1/2025, ganar un conflicto no significa vencer a la otra parte, sino:
- Reducir el daño.
- Preservar la dignidad.
- Alcanzar soluciones sostenibles.
- Reservar la vía judicial para cuando realmente sea necesaria.
Galileo Galilei nos recuerda que, frente al ruido, la rigidez y la confrontación inútil, la razón, la pregunta y el silencio bien utilizados siguen siendo las herramientas más eficaces.
Hoy, además, son una exigencia legal.
GRACIAS
José A. Veiga
Mediador | Formador en MASC
Que bien expresado, y qué falta nos hace comprender esto…