Superar el rencor. ¿Sabemos?

En nuestra vida laboral, personal, social, por desgracia, se generan rencores, malos entendidos. heridas que se mantiene abiertas en el tiempo. Las alimentamos con nuestros pensamientos, volviendo una y otra vez al inicio y lugar de los hechos. En otros casos somos capaces de superarlas y crecer como personas de tal manera que nos beneficiamos de esa experiencia que vamos viviendo.

A nuestras salas de mediación llegan con mucho rencor, con mucho dolor, cargados de emociones negativas que han vivido y hechos que les hacen estar “ciegos” en esos momentos, y no ver la realidad. Acontecimientos que solo ellos han vivido y que ha generado malestar y rencor.

El rencor es un estado emocional, una sensación de malestar inmenso contra alguien. Una especie de monstruo que se engorda con pensamientos y conductas. Puede llegar a tomar posesión de nuestra vida, la dirige y provoca desequilibrios mentales y en nuestro cuerpo. Se convierte en un obstáculo para que seamos felices.

Lo cierto es que ante cualquier situación generamos emociones que nos afectan, identificarlas es indispensable para poder gestionarlas adecuadamente.

Ante vivencias en las que nos sentimos agraviados es indispensable un período de duelo y de desahogo previo a iniciar el camino que nos lleva a superarlo. En ese momento se nos presenta una dicotomia: estancarnos como el agua o superarlo.

Si dejamos que las partes en las sesiones se estanquen,  aparecerá la queja continúa, la autocompasión y el victimismo y eso les va a impedir ver el presente y es imposible planificar el futuro. Si optan por superarlo, los más positivo es aceptar lo que les pasa, aprendiendo a reconocer lo que les sucede para después escoger la forma de enfrentarse a aquello que les hiere.

Aprender es la experiencia clave. Quizás ese sufrimiento les esta dando la oportunidad de trabajar aspectos que faltan en sus vida como la prudencia, confianza, reflexión, aceptar que es humano equivocarse.

Debemos trabajar la flexibilidad mental de las partes y ser capaces de que vean su realidad desde diferentes ángulos. Lo importante no es lo que les pasa, sino cómo lo interpretan y como van construyendo sus vivencias, su futuro…

Que juzguen únicamente desde su mundo, como si fuera el único, les va a llevar a equivocarse con toda seguridad. Debemos tratar de que sean cuidadosos con sus palabras. Y ser conscientes de la importancia de aplicar la buena empatía y de qué intenten comprender, pero de verdad, qué es lo que le ha llevado a esa persona a actuar así.  Y es completamente compatible con no estar de acuerdo con ese comportamiento. Esta actitud no dudéis que les lleva a empezar a perdonarse.

No puede existir equilibrio en las partes si existe rencor, si siguen estancados en sus posiciones, nunca podrán llegar al ganar-ganar.

Esto es una simple reflexión desde la experiencia profesional. Espero os sirva.

Gracias por tu tiempo.

José A. Veiga

 

Un comentario en “Superar el rencor. ¿Sabemos?

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