¿Cómo puedo manejar la tensión cuando surge en una mediación?. 20 posibles estrategias.

Cuando la tensión surge durante una mediación, es fundamental manejarla de manera efectiva para facilitar un proceso constructivo. Aquí tienes algunas estrategias que puedes considerar:

  1. Mantén la calma: Como mediador, tu actitud tranquila y neutral es esencial. Respira profundamente y mantén la compostura incluso si las partes se muestran tensas.
  2. Valida las emociones: Reconoce las emociones de las partes. Puedes decir algo como: “Entiendo que esto es difícil para ambos”. Validar sus sentimientos puede ayudar a reducir la tensión.
  3. Reenfoca la conversación: Si la discusión se vuelve acalorada, redirige el enfoque hacia el objetivo de la mediación. Pregunta: “¿Cómo podemos resolver este problema juntos?”.
  4. Establece reglas de comunicación: Establece pautas para la comunicación respetuosa. Por ejemplo, “Hablemos uno a la vez” o “Evitemos interrumpirnos”.
  5. Ofrece un receso: Si la tensión aumenta, considera tomar un breve receso. Esto permite a las partes calmarse y reflexionar.
  6. Utiliza técnicas de escucha activa: Escucha atentamente a cada parte. Haz preguntas abiertas y muestra empatía. Esto puede ayudar a disminuir la hostilidad.
  7. Busca soluciones conjuntas: En lugar de enfocarse en culpar, invita a las partes a colaborar en encontrar soluciones. Pregunta: “¿Qué opciones creen que podrían funcionar?”.
  8. Explora intereses subyacentes: A menudo, la tensión surge debido a intereses no expresados. Investiga más allá de las posiciones iniciales para comprender las necesidades reales.
  9. Evita tomar partido: Mantén tu imparcialidad. No tomes partido por ninguna de las partes. Tu objetivo es facilitar la comunicación y la resolución.
  10. Reafirma el propósito de la mediación: Recordarles a las partes que están aquí para encontrar una solución mutuamente beneficiosa puede ayudar a reducir la tensión.
  11. Establece un espacio neutral: Si es posible, elige un lugar neutral para la mediación. Esto puede ayudar a reducir la tensión asociada con ubicaciones personales o favoritismos.
  12. Utiliza la técnica del “Tiempo Fuera”: Si la discusión se vuelve demasiado intensa, sugiere que las partes tomen un breve descanso para enfriar los ánimos.
  13. Fomenta la escritura: Proporciona papel y bolígrafos para que las partes escriban sus pensamientos antes de hablar. Esto puede ayudar a expresar emociones sin interrupciones.
  14. Aplica la regla de “No Interrupciones”: Establece que cada persona debe esperar su turno para hablar sin interrumpir. Esto fomenta la escucha activa y reduce la tensión.
  15. Explora soluciones creativas: Invita a las partes a pensar fuera de lo común. A veces, una solución inesperada puede aliviar la tensión.
  16. Utiliza metáforas o analogías: A veces, explicar el conflicto en términos metafóricos o compararlo con situaciones cotidianas puede ayudar a desarmar la tensión.
  17. Incorpora la respiración consciente: Pide a las partes que respiren profundamente juntas. Esto puede calmar los nervios y reducir la tensión.
  18. Establece objetivos pequeños: Divide el conflicto en partes más manejables. Al lograr pequeños objetivos, las partes pueden sentirse menos abrumadas.
  19. Utiliza la técnica de “Caminar en los Zapatos del Otro”: Pide a cada parte que imagine cómo se siente la otra persona. Esto fomenta la empatía y reduce la hostilidad.
  20. Ofrece recursos externos: Si la tensión persiste, sugiere que las partes busquen asesoramiento legal o terapia. A veces, un enfoque externo puede ser beneficioso.

Recuerda que la flexibilidad y la adaptabilidad son clave en la mediación. ¡¡¡Espero que encuentres estas estrategias útiles!!1

GRACIAS

José A. Veiga

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