Silenciemos nuestra voz interior.

Aprovechando que estos días ha estado por nuestro país Antonio Tula, he tenido la suerte de organizar uno de sus talleres prácticos, por ello pude compartir con el charlas previas y conversaciones relajadas. La de frases que ha dicho el maestro y me han quedado grabadas, pero si me permiten quería reflexionar sobre una que me dijo muy claramente: “Para ser buen mediador debemos bajar la voz interior, incluso silenciarla.”
Esa voz interior a la que Antonio se refería es la voz de nuestro bagaje personal y profesional. Esa voz que resuena en nuestro interior y que quiere quedar por encima de todas las demás, olvidándonos que las verdaderas voces son las de las partes. 

Nuestra voz no debe prevalecer, no es importante, no debe aconsejar, debe silenciarse y usar toda esa energía en ayudar a mover posiciones, con preguntas del tipo que sean.

¿Qué herramienta es más importante? Ninguna y todas.
Si un fontanero tiene que usar una llave para intentar aflojar una rosca de una tubería y no puede se ayuda de un destornillador y a la vez de un martillo para establecer una pequeña máquina, ¿qué herramienta es la más importante para el fontanero? Todas y ninguna, porque usa todas un poco para hacer que se mueva la rosca que es el objetivo.  

¿Qué es mejor? La escucha activa, la empatía, empowerment, embudo, abrir y cerrar temas… O todas son importantes sabiendo cuando como y donde usarlas.
Que la voz interior no nos bloquee, que no quede por encima de la voz del mediador, no solo la voz de nuestra profesión de origen. Siempre he defendido que los abogados hacen pocas preguntas en la mediacion, pero muy directas…pero también he dicho que los del campo social hacen demasiadas, sobran muchas porque algunas son de simple “cotilleo”,… Dar con las justas y el número exacto es muy difícil, pero recuerda que el proceso lo llevan las partes, no el mediador, este solo facilita comunicación, no impone. Aunque pueda llegar a sentir que dirige el proceso, para eso es el profesional. 
Silenciar esa voz hace que te sientas parte del proceso, te debería hacer ver que tu no eres el importante allí, sino ellos. Que poco acostumbrados estamos para ello, sacamos nuestra “profesionalidad” sentenciamos con frases de manual y nos olvidamos que solo somos una parte del proceso no los solucionadores sino los facilitadores.
Como decía Tula, rompamos los libros de mediación cuando estemos en un proceso, seamos nosotros mismos, pero que esa voz interior intente estar en silencio y seamos mediadores.
Gracias por leer esta simple reflexión de ideas de experiencias.
José Antonio.

3 comentarios en “Silenciemos nuestra voz interior.

  1. Me encanta leer sus reflexiones!! Para mi son un reflejo de lo que quiero llegar a ser! Gracias por compartirlas.

  2. Muy cierto José Antonio; yo también tengo apuntadas frases contundentes del maestro, que hacen que uno tome conciencia de que en mediación el protagonismo es de las partes. Y sobre todo que cada mediador debe de construir su propio perfil ya que no hay uno para tod@s.
    Yo he disfrutado mucho ii

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