
Manejar la resistencia en un proceso de mediación puede ser un desafío, pero hay varias estrategias que pueden resultarte útiles:
- Empatía y Validación: Reconocer y validar los sentimientos de las partes puede ayudar a reducir la resistencia. Esto puede hacerse a través de la escucha activa y mostrando empatía hacia sus experiencias. Por ejemplo, si una de las partes expresa frustración, el mediador podría decir: “Entiendo que esto es frustrante para ti. Tus sentimientos son importantes y válidos en este proceso”.
- Reformulación: Reformular las preocupaciones de las partes de una manera neutral puede ayudar a desactivar la resistencia. Esto puede implicar convertir declaraciones negativas en afirmaciones positivas o reformular las demandas como necesidades. Si una parte dice: “¡Nunca escucha lo que tengo que decir!”, el mediador podría reformularlo como: “Parece que te gustaría sentir que tus opiniones son escuchadas y valoradas”.
- Enfoque en intereses comunes: Identificar y destacar los intereses comunes puede ayudar a las partes a ver más allá de sus diferencias y reducir la resistencia. Si ambas partes están discutiendo sobre quién debería quedarse con la casa después del divorcio, el mediador podría decir: “Parece que ambos valoran tener un hogar estable. ¿Cómo podemos trabajar juntos para lograr eso?”
- Preguntas abiertas: Hacer preguntas abiertas puede ayudar a las partes a explorar sus preocupaciones y a entender mejor sus propias posiciones y las de los demás. En lugar de preguntar “¿Quieres la custodia completa de los niños?”, el mediador podría preguntar: “¿Cómo te imaginas el arreglo ideal de custodia para los niños?”
- Manejo del ritmo: A veces, la resistencia puede ser una señal de que las partes necesitan más tiempo para procesar la información o las emociones. En estos casos, puede ser útil desacelerar el proceso o tomar un descanso. Si una de las partes parece abrumada, el mediador podría sugerir: “Parece que esto es mucho para procesar ahora. ¿Qué te parece si hacemos una pausa y retomamos este tema en nuestra próxima sesión?”
- Revisión de las reglas de la mediación: Recordar a las partes las reglas de la mediación, como el respeto mutuo y la confidencialidad, puede ayudar a manejar la resistencia. Si una de las partes interrumpe constantemente a la otra, el mediador podría recordar: “Recuerda que una de nuestras reglas acordadas es permitir que cada persona hable sin interrupciones. Por favor, respetemos esa regla”.
- Intervención directa: En algunos casos, puede ser necesario que el mediador intervenga directamente para manejar la resistencia. Esto puede implicar señalar comportamientos problemáticos o facilitar una discusión sobre la resistencia. Si una de las partes se niega a considerar las necesidades de la otra, el mediador podría intervenir diciendo: “Parece que estamos teniendo dificultades para avanzar. ¿Podríamos explorar por qué es difícil considerar esta opción?”
- Exploración de las causas subyacentes: A veces, la resistencia puede ser el resultado de miedos o preocupaciones subyacentes que no se han expresado abiertamente. En estos casos, puede ser útil explorar estas causas subyacentes. Por ejemplo, puedes preguntar: “¿Hay algo más que te preocupe sobre esta situación que no hayas mencionado todavía?”
- Uso de metáforas y analogías: Las metáforas y analogías pueden ayudar a las partes a ver su situación desde una perspectiva diferente y a superar la resistencia. Por ejemplo, podrías decir: “Imagina que este conflicto es como un nudo. En lugar de tirar de los extremos, lo que sólo apretaría más el nudo, estamos aquí para desenredarlo juntos”.
- Fomento de la colaboración: Enfatizar el hecho de que la mediación es un proceso colaborativo puede ayudar a reducir la resistencia. Puedes recordar a las partes que están trabajando juntas para encontrar una solución, no compitiendo entre sí.
- Refuerzo positivo: Reconocer y reforzar el comportamiento positivo puede ayudar a reducir la resistencia. Por ejemplo, si una de las partes hace un comentario constructivo o muestra empatía hacia la otra parte, puedes reconocerlo y reforzarlo.
Es importante recordar que la resistencia es una parte normal del conflicto y del proceso de mediación. El papel del mediador es ayudar a las partes a navegar por esta resistencia de una manera constructiva y respetuosa.
GRACIAS
José A. Veiga
me encantó !!!! una síntesis de todo un proceso! gracias !!!!
Muchísimas perlas valiosas en un sólo post y los ejemplos lo hacen más útiles aún. ¡Gracias!